Deja que te cuente: mayo 2015

viernes, 29 de mayo de 2015

No ser





Camina despacio, sin rumbo, sin ver. Arrastra melancolía en cada paso que se hacía cada vez más pesado. Con los ojos hundidos en los recuerdos que guarda el pasado. Suspiros cansados. Las caricias y besos de la mujer que ama. La risa de los niños jugando por la casa. Todo por lo que había vivido. Todo por lo que había luchado. Todo cuanto había soñado y había perdido.


Y se encontró en la calle, deambulando sin comprender. Con el pensamiento perdido en mil preguntas, se vio en el puente que cada mañana le lleva a su rutina. Y ahí se detuvo con lágrimas en los ojos. Saltó sin pensar.



Tras la caída, un fuerte dolor en las piernas, y su grito quebró la noche. No pensó en la altura que separaba las vías que cruzan bajo el improvisado trampolín. Con una carcajada desesperada, se burló de su suerte. Intentó ponerse en pie, arrepentido por lo absurdo de su estúpida imprudencia. El dolor, insoportable, amargó su risa.



Se apoyó sobre los codos y trató de arrastrarse. Creyó cambiada su suerte y soñó una nueva vida. Y entonces, una luz que le ciega. Un silbido impaciente y desesperado. Desahuciado, se giró a tiempo de ver como toneladas de metal se acercaban, sin tiempo para detenerse.




©Patricia Duboy


miércoles, 27 de mayo de 2015

Amor olvidado




El nuestro, fue un amor improvisado. 
Besos y caricias que quemaron nuestra piel 
y gastaron nuestros labios. 
Un amor, en ocasiones desmesurado, 
adornado de sueños, 
con matices de deseos realizados.
Un amor callado.
Lleno, de silencios apasionados. 
Una mirada empezó éste cuento, 
que tierno fue el encuentro.
Una sonrisa, colorea nuestras mejillas.
Una caricia, que nuestra piel eriza.
Días de paseo, que avivan el deseo.
Pintamos nuestra piel con besos,
cargados de un calor intenso.
Pero pasa el tiempo
y callamos sentimientos.
Llega nuestro invierno,
y se enfrían los encuentros.
El nuestro, fue un amor olvidado,
que dejamos en el pasado, 
sobre una piedra de un camino,
que cambió nuestros destinos.



©Patricia Duboy



domingo, 24 de mayo de 2015

Rojo





Rojo el clavel, que corté aquella mañana.
Rojas tus mejillas, al recibirlo junto a una nota.
Roja la pasión, que de la mano paseamos.
Rojos tus labios, cuando los beso sin descanso. 
Rojo tu deseo, cuando estás entre mis brazos. 
Rojo el fuego, que nos enciende dentro.
Roja tu mirada, cuando gritaste tu rechazo. 
Roja la sangre, que la herida en mi espalda ha derramado.



©Patricia Duboy

sábado, 16 de mayo de 2015

A mi lado




Pasas por mi lado y no te das cuenta de que tus suspiros tienen a mi corazón atrapado. Caminas distraída. Y yo te espero sentada en este banco del parque al que vienes cada día. Intento adivinar lo que guarda tu silencio, cuando de soslayo me miras al pasar junto a mí. Sé que ves mi sonrisa, porque al instante sonrojada, bajas tu mirada. Tú aún no lo sabes, pero estás de mi enamorada. Y cuando pruebes mis labios, todos los besos que hasta ahora has malgastado, te parecerán como aquellos besos robados en el patio de un colegio por alguien que ni sabías que existía.
Y como aún no tienes ni idea de lo que sientes por mí, te alejas despacio, sin mirar atrás si quiera. Y te dejo ir, porque todavía no eres consciente de cuanto me amas. Hace ya siete años y tres días, que vengo hasta este banco, convencida de que ya no tardarás en comprender lo que sientes. Y sé, que cuando lo descubras, querrás recuperar todo este tiempo de una forma tan apresurada, que no puedo permitir que pierdas ni un segundo en encontrarme. Por eso, no me muevo de aquí. Y aquí estaré, esperando paciente por ese día, en el que camines a mi lado. Y ya no tengas necesidad de volver cada tarde, para pasear de su mano.



©Patricia Duboy

martes, 12 de mayo de 2015

Donde ya no estás





Pasa el tiempo 
y todo se reduce a un corto espacio 
que, entre tú y yo, es abismo.
Intento tocarte,
estas a solo unos centímetros
pero por más que intento estirarme,
me resulta imposible.
Te transformas en aire y finalmente,
te escapas entre mis dedos.
Las palabras ya no valen,
estas tan lejos,
que apenas me llega un débil eco de lo que dices.
Te miro,
y apenas ya puedo distinguirte.
Mejor me marcho,
es absurdo permanecer donde todo es infinito.



©Patricia Duboy





sábado, 2 de mayo de 2015

Encuentros



El encuentro

— Hola, ¿te acuerdas de mi?
— Claro, como olvidarte.
— Hace años que no te veo.
— Han cambiado tantas cosas.
— Por entonces, yo andaba tras de ti y tu...
— Y yo, no te supe dar lo que deseabas y merecías.
— ¿Es que acaso, no te gustaba?
— Quien no me gustaba, era yo.



Encuentros

La magia del encuentro.
Tu caricia, a mi recuerdo.
El silencio del momento.
Y todo lo que guardo dentro.
La mirada que no se aparta.
Esa sonrisa, que me atrapa.
La mejilla sonrojada.
Y la piel, erizada.
Mi imagen, en tu mirada.
El deseo me delata.
Mis brazos que te atan.
Y tus labios los desatan.



Encuentros II

No sé si debíamos o no conocernos, el destino así lo quiso y cruzó nuestros caminos. Poco podemos hacer por evitar que mueva nuestros hilos. Pero un día en el que nada estaba pensado, nos regalamos un adiós de incertidumbre y desolación. Ese adiós, dejó marcado nuestro futuro. Un futuro, que ya desde el pasado era incierto. Hoy, nada queda de aquellos días que compartimos. El tiempo casi ha logrado borrar tu recuerdo en mí. Y el destino, con ese humor tan irónico que le caracteriza, vuelve a ponernos a prueba. Y en esta tarde gris te encuentro en mi paseo. Y yo, con ésta debilidad que me domina, me detengo al verte.

Caminas distraída, no me ves. Pronuncio tú nombre, despacio te giras. Nuestras miradas se encuentran y es entonces cuando tu sonrisa y mi sonrisa, remueven esos sentimientos que creíamos olvidados. Y nos hacen consciente del tiempo pasado desde que nos alejamos. Y en ese instante, el brillo que se apaga en nuestras miradas, nos hace comprender que el pasado queda lejos y que en nuestro presente, hay otros amores en nuestras vidas. Sonrisa cortés en nuestra despedida. Y dentro, pasión dormida.



Encuentros III

Son mis ojos los que hacen saltar la alarma,
ella se acerca despacio, y no pueden dejar de mirarla.
Recorren su cuerpo mientras camina,
frente a mí se detiene, y se dilatan mis pupilas.
Pretenciosa es mi sonrisa.
La imaginación me incita.
Mi nariz despierta, y el deseo confirma.
Su perfume me embriaga.
Mi piel erizada.
Su calor me desarma.
Suerte tienen mis oídos de escuchar su voz.
A todos mis sentidos desató.
Mi corazón no tenía dudas. Se aceleró.
Mi mente se nubla, todo en mi cambió.
Mariposas que escapan de su prisión.
Ahora lo puedo decir. Encontré el amor.



©Patricia Duboy