Deja que te cuente: No existe nada más que tu boca

viernes, 13 de marzo de 2015

No existe nada más que tu boca



Hacía tan solo unos días que las habían presentado, y desde ese día, no se habían separado. Aunque aún, no habían tenido ningún momento a solas. Desde el instante que se conocieron, había surgido entre ellas una irresistible necesidad por sentirse, que aplacaban con leves roces de los dedos furtivos de una, sobre la piel suave de la mano de la otra. Entre miradas cómplices, intercambian sonrisas que despertaban un hormigueo en sus estómagos, y se contagiaban risas que terminaban en una intensa mirada que las llenaban de deseo.

“No puedo, soy incapaz de dejar de mirar tu boca. Te observo gesticular cada palabra que pronuncias, y esa forma en que tomas pequeños sorbos de tu copa. Y luego, solo un segundo después, deslizas tu lengua sobre ellos tan despacio, que pienso lo haces consciente de que ese gesto tuyo me tiene cautiva. No puedo dejar de mirarte cada vez que ríes, y cuando sonríes al sorprenderme con mis ojos clavados en tu boca. Tímida bajo entonces la mirada, y espero que el calor que siento en mis mejillas, no las haya coloreado, porque es seguro que así delataría mis pensamientos. Y antes de que el calor abandone mi cara, vuelvo inconsciente a perderme en tu boca. En cada gesto que acrecienta mi deseo por sentir tus labios en los míos. Tu boca… no existe nada más que tu boca.

Cuando salimos sueles pintar tan solo tus labios. Ni tus ojos, ni tus mejillas. Tan solo un suave rosado en tus labios, que hace que resalten de tal forma, que no puedo mirar nada más. El perfilado perfecto, consigue que el provocativo volumen natural de tu boca se multiplique. Y no puedo dejar de mirarte. Y tú sonríes, porque sabes que me vuelve loca.

Hace solo un par de horas que hemos llegado al local, y ya he tomado tres copas. Intento encontrar en ellas el valor que me falta para dar el paso, y quedarme para siempre con el calor que guardan tus labios. Siento que han pasado ya demasiados días intentando apagar, sin conseguirlo, este deseo por sentir tus besos. Empieza a ser urgente conseguir un minuto a solas contigo. El tiempo justo, para robarte mi beso. Por suerte, hoy juega el destino a mi favor. Todas quieren cambiar de local y tú, que dijiste venir cansada del trabajo, prefieres regresar a casa. Sin dudarlo, me voy contigo. Paseamos entre risas hasta la parada de taxis y en el paseo mi mano busca tu mano. Y creo que tu mano, encuentra la mía. No puedo más y me detengo. Un paso por delante de mí, te detienes. Giras sobre ti y en silencio quedas frente a mí. La sonrisa en tus labios me invita a librar esta corta distancia que nos separa. Doy un paso hacia ti. Y sin decir nada, mis labios se encuentran al fin con los tuyos”.

—Espera... espera un segundo —Me susurras incapaz de apartarte a más de unos milímetros de mi boca—. Hace poco acabé una relación, no estoy preparada. Necesito ir más despacio.

—¿Sabes cuánto hace que no siento esto? —te digo sin dejar de besarte.
—No, no lo sé.
—Mucho. Demasiado tiempo. Y no quiero ir despacio —digo entre besos suaves y cortos—. No me apetece ir despacio. Y en tus besos, puedo notar que tampoco tú, quieres ir despacio. —Y tuve la certeza de que así es, cuando tu mano en mi cuello me acerca a tu boca y aprietas mis labios en un beso que alargas, hasta aumentar mi deseo.


Y rodeo tu cintura y te acerco hacia mí para sentir tu cuerpo. Quiero llevarme grabado el sabor de tu boca. No existe nada más que tu boca. Y como me cuesta creer lo que está sucediendo, me alejo unos centímetros de ti para admirarte. Y solo entonces, soy consciente del brillo en tu mirada. Esa mirada, que llevo en mi sonrisa de vuelta a casa.


©Patricia Duboy



10 comentarios:

  1. Hola Patricia, un sugestivo relato, cuando el tiempo apremia es mejor no dilatar los romances.
    Abrazos!

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    1. Hay situaciones que si se alargan demasiado son una tortura. Gracias por pasarte Alejandra. Besos

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  2. Simplemente delicioso... siempre imprimiendo un deseo yuna gran sensibilidad en tus entradas.
    Besos

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    1. No podemos negarnos a los sentimientos, creo son la base de nuestra vida. Gracias y mil besos

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  3. Precioso y sensual texto, Patricia. Me encanta cómo describes, de forma sensible pero también apremiente, la necesidad de ese beso; cómo haces que soñemos con esa boca tentadora y apetitosa. He disfrutado el relato tanto como el encuentro final de sus cuerpos, me contagiaste la emoción del primer abrazo!!

    Enhorabuena, me ha gustado mucho. No lo había visto hasta ahora en fb, se me debió pasar.

    Un abrazo y buen día!!

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    1. Cuanto me alegra que te haya contagiado el deseo, siempre son muy especiales las primeras veces.
      No pasa nada, es fácil que se nos pasen escritos y más estos días de fiestas, tengo mil pendientes de lectura y se me acumulan las ganas de ponerme al día. Espero que no se me pase ninguno!
      Gracias por tu visita y comentario!
      Besos

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  4. Precioso. Me has adentrado en tu relato deseando esa boca, esa boca de mi deseo. Muy bonito y sugerente. Un abrazo.

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    1. Hola María, gracias por tu tiempo y comentario. Me alegra que te haya gustado y que provoque esa sensación, gusta leer que se consigue aquello que se pretende. Espero volver a verte por aquí.
      Besos

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  5. Felicitaciones. Lindo texto. Sin duda manejas bien la tecnica. Saludos desde Ecuador.

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    1. Gracias Maximo, me alegra que te guste. Besos

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